martes, 11 de enero de 2011

luis costa historia

5 comentarios:

XIOMARA dijo...

xiomara... oye exelente tu trabajo y felicitaciones;-) muy buenos audios y oradores......

Alejandro dijo...

No sé cómo he llegado a este blog, pero al ver que se habla de Luis Costa no he podido resistir la tentación de dejar un comentario.

No fui distribuidor ni estuve vinculado al multinivel pero fui un empleado de Iberonet, en Madrid.

Conocí a Luis en diciembre de 1990. Mi esposa, Paloma, había empezado a trabajar, unos meses atrás, como secretaria de Cristina, la esposa de Luis. Luis era entonces reciente Distribuidor Esmeralda y su red empezaba a crecer de forma extraordinaria. Luis y Cristina entendieron que tenían que organizarse en una forma más racional, es decir como empresa, por el consejo de Pedro Orgaz, tío de Cristina (hermano de su madre)

Pedro, con el que fuimos muy buenos amigos más tarde, tenía una empresa de informática y supo hacer entender a Luis que informatizar su incipiente empresa le ayudaría mucho. Como ni Luis ni Cristina tenían la menor idea de lo que era una computadora ni para qué podía servir, no sabían por dónde empezar.

Yo soy informático y por aquél tiempo tenía una empresa de servicios informáticos que me estaba dando muchos problemas, debido a la crisis del sector que se inició justo a finales de los 80. Había decidido cerrar el negocio y mi economía familiar estaba muy mal. Paloma, mi esposa, decidió ayudar trabajando y así fue que conoció a Cristina.

Todo fue una sucesión de casualidades (si es que existe la casualidad) y una de ellas fue que Luis le preguntó a Paloma si conocía a alguien que les pudiera ayudar en la informatización de Iberonet. Paloma le habló de mí y nos reunimos con Luis y Cristina, en la casa de ellos, una tarde de no recuerdo qué día, de diciembre de 1.990

Tras lo hablado en aquella reunión, les presenté un estudio y Luis me encomendó el trabajo de instalar una red Novell con cuatro PCs y un servidor. Los equipos y el software los vendió Pedro Orgaz y yo me ocupé, durante seis meses, de que aquello funcionara. Para administrar la red y los recursos, quedó trabajando allí un muchacho que yo recomendé y así terminó mi primera etapa en Iberonet.

El informático que yo llevé decidió buscar otro trabajo y se marchó. Entonces Luis me volvió a llamar y me propuso que me hiciera cargo del área informática de la empresa, que crecía a una marcha impresionante. Luis ya era Distribuidor Diamante y su red de distribuidores era ya de varias decenas de miles. Pronto hubo que ampliar la red informática, con nuevos equipos y recursos más sofisticados.

El negocio de Luis crecía a un ritmo endiablado y el dinero entraba como una tromba. Luis compró un pequeño edificio de cuatro plantas y allí instalamos las nuevas oficinas. Nunca olvidaré los casi siete años que trabajé en la calle Antonio Cavero 43, de Madrid, donde trabajé como jefe del departamento de informática y responsable total del mantenimiento de las oficinas.

......... sigo

Alejandro dijo...

Luis murió, en aquel extraño accidente en que se estrelló su avión privado, una noche sin luna de noviembre de 1.995. Recuerdo estremecido aún, aquella mañana fría, la siguiente a su muerte. Yo, como responsable del edificio, siempre llegaba media hora antes que los demás, para que poner en marcha los computadores y hacer la copia de seguridad. No tenía ni idea de lo que había pasado y los compañeros de trabajo llegaban diciendo que habían escuchado en la radio noticias extrañas acerca de un avión privado estrellado muy cerca del aeropuerto de Varsovia y que se suponía era un avión español.

La alarma crecía y enseguida nos confirmaron lo que temíamos: Luis Costa, el carismático e irresistible ídolo de miles y miles de personas, había muerto. Aquella mañana fue terrible. Lloramos todos y los distribuidores de Luis, los otros Diamantes y Esmeraldas que estaban en Madrid, llegaron a las oficinas, desconsolados y desconcertados.

Conocí a Luis Costa personalmente. Tuvimos muchos momentos de hablar porque tenía una gran confianza en mí y me encargaba cosas personales y familiares. Con Pedro Orgaz, el tío de Cristina, tuve una excelente amistad y después de la muerte de Luis, las circunstancias nos separaron. Hace años que no sé nada de Pedro.

También perdí la relación con Alberto de Lera, director general de Iberonet , con el que tuve buena amistad.

Mucha gente habla de Luis y de su negocio sin saber realmente quién y como era él. Unos le ponen a la altura de los dioses del Olimpo y otros denigran su memoria. Todo porque no le conocían. Para conocer a Luis había que estar, día tras día, cerca de él, escuchar sus increíbles ideas, verle actuar, mirarle a los ojos cuando te hablaba o recibir sus regañinas cuando hacías algo que no era lo que él esperaba.

Luis era un ser humano. Especial y diferente a la mayoría, pero humano. Luis tenía grandes virtudes, muchas y muy grandes, pero también defectos, que normalmente no se le veían.

Pero era único e irrepetible. Quiero decir que no he conocido, en mis más de sesenta años de vida, a nadie semejante a él.

Saludos de un español en Chile.
Alejandro Arranz

Ricardo Mantilla dijo...

Alejandro, palabras muy sentidas. Soy seguidor de Luis, a través de sus videos y audios, porque estoy vinculado a un multinivel. A pesar de haber pasado casi 18 años de su muerte, es impresionante escucharlo todavía, dando en el clavo con sus comentarios atinados sobre la superación, el creerse que uno puede llegar lejos y vaya que su historia es una gran muestra de ello. Lamento mucho que ya no esté en este mundo y vaya mi reconocimiento a este estupendo personaje. Y a ti Alejandro, un abrazo a la distancia desde Arequipa, Perú, sabiendo que recordar su partida es doloroso, pero satisfactorio a la vez entender que dejó mucho legado en el mundo del multinivel. Ricardo Mantilla Ponce

Giovanny A. Galeno dijo...

Hola alejandro y ricardo, quería conocer algunos detalles del trágico accidente, de tan eminente líder de la industria y he encontrado , valiosas palabras sinceras hacia este gran personaje.
participo en la industria hace 21 meses,y he escuchado audios de luis costa en varias oportunidades, he aprendido muchísimo, pero hoy entiendo una gran realidad, que pase lo pase tu humildad siempre dejara un legado, que servirá de crecimiento para muchos.

saludos desde Colombia.

03 de Julio 2015.